CELSO DOMÍNGUEZ.

NUESTRO PRIMER PRESIDENTE Y PRESIDENTE DE HONOR DE AEGU.


Soy Celso Domínguez, nacido en Galicia el 17 de Julio de 1946.

Para ubicar mi lugar de nacimiento voy a transcribir la dirección que ponían en los sobres de las cartas que enviaban mis padres primero y luego yo a nuestra familia que quedó en Galicia: Pereyra, Ayuntamiento de Bande, Orense, España.


Con esa información llegaba a su destino, y precisamente de ese pueblo ubicado en lo alto de un monte de Orense en los últimos días de Julio de 1950 mis padres, mi hermano Jesús y yo, emprendimos el camino rumbo a América.


Desde luego por mi edad no tenía ni idea de que pasaba, simplemente como nos pasó a muchísimos emigrantes seguimos a la familia.

Mis padres, como tantos otros fueron víctimas de una situación de mucha necesidad, no faltaba comida porque se realizaba un cultivo muy intenso del campo y un trabajo Infra humano.


Cuando pude conocer el espacio en el cual se trabajaba me sorprendió que de esa pequeña superficie pudieran comer quince ó veinte familias. 

Practicaban lo que conocemos como trueque y existía lo que hoy llamaríamos un "molino y panadería comunitaria".


Como el producto a extraer de la tierra era limitado, la salida de integrantes de la familia mejoraba la calidad de vida de quienes quedaban en el pueblo.

A mi padre le tocó participar en la guerra civil y estuvo asentado en lo que era el Marruecos español, el se salvó, pero uno de mis tíos falleció el primer día de combate. Recuerdo clarito cuando se juntaban con amigos y familia las historias que cada uno de ellos tenía de su pasaje por la milicia.


Pero bueno, el 25 de Agosto de 1950 llegamos en el Vapor Maure al puerto de Montevideo, tenía cuatro años, pero recuerdo la cantidad de personas en el puerto esperando el arribo de sus familiares, era para mí una escena impresionante, seguramente hoy sería traumática. En un mes vi en mi corta vida el primer auto en Vigo, un barco que se me antojaba gigantesco, el mar que no conocía y esa muchedumbre en el puerto. 


Mis padres comenzaron a trabajar ese mismo día, ni se qué tal pudieron hacerlo, pero venir del campo y bajar a lavar platos no debió de ser fácil el cambio.

Trabajaron un año para pagar el pasaje de toda la familia.

Sus jornadas eran de catorce ó dieciséis horas y no tenían días francos, eso por varios años.


Es una situación que vivieron la inmensa mayoría de los emigrantes, pero es bueno recordarlo y reconocerles ese sacrificio. 

No por ello fueron menos que nadie, no juntaron resentimientos y siempre fueron agradecidos a quienes le brindaban la oportunidad de poder hacerlo.

Vivíamos cerca de donde trabajaban mis padres, Confitería Los Chinos que era propiedad de mis tíos, en la rambla de Pocitos.


Fui a la escuela Barón de Río Branco en Av. Brasil y 26 de Marzo, la vida me permite conservar y cultivar la amistad de grandes amigos de esa generación. Como mi idioma era el gallego tuve dificultades de entendimiento, me cuentan mis compañeros que les pegaba, seguramente por la impotencia de entender y ser entendido.


Con los años mi padre junto a un primo mío, mayor que yo, compraron un bar en 18 de Julio y Br. Artigas, donde hoy funciona una farmacia en el cual dormíamos en el sótano.

En esa época era costumbre comprar ó vender los negocios cada dos ó tres años y eso nos llevó a recorrer varios barrios, luego de vender ese bar compraron en Yatay y Marcelino Sosa, en Paraguay y Aguilar (Frente al Palacio de la Luz) y cuando ya teníamos cerca de veinte años mi padre compra y nos da ingreso como socios en el Bar Madrid en Paraguay y Colonia, donde hoy funcionamos como "Los Dominguez", la apertura la realizamos con mi hermano cuando teníamos poco más de veinte años y el devenir del tiempo nos llevó a fundar la importadora Dovi S.R.L. y ser usuario directo en Zona Franca Florida.


También fundé Iberpark, que comenzó como lavadero de autos en el cual instalamos una de las primeras máquinas de lavar automáticas del país, con el ingreso de Alejandro mi hijo mayor en el manejo de la empresa le fue realizando cambios que transformaron el negocio en “tienda de conveniencia” con ocho sucursales.

En ese recorrido tuve muchas vivencias ya que en simultáneo con el estudio ayudaba a mis padres en el negocio.


En determinado momento, deje el estudio y pase a estar enfocado al comercio junto a mis padres, mi hermano Jesús, lo hizo un poco después.

En la etapa que funcionó el Bar Madrid me incorporé a la directiva de CAMBADU en la cual ejercí el cargo de secretario en el consejo, siendo en ese momento el consejero mas joven en la historia de la institución, tenía veintiún años.

Nuestra familia nunca fue de frecuentar las instituciones gallegas ó españolas como lo hacía la mayoría de la colonia española, pero si se reunían en casa de un tío mío, que fue quien los reclamo a todos y fue el primero que vino a Uruguay. Parecían asambleas y mi tío Jesús era como un líder y todos se acercaban a pedir consejo, desde cosas domesticas a comerciales.


Regresé a CAMBADU luego de varios años en el período que la institución cumplía 100 años y como dentro de la Comisión Directiva existía una división me buscaron ya que para mi eran todos compañeros del otro pasaje por la institución y mantenía una gran amistad con los dos grupos, realizamos el festejo con una unión y confraternidad de la que nos sentimos muy orgullosos.


La fiesta cumbre la realizamos en nuestro parque social y reunió a ocho mil personas, todos invitados, los socios con su familia, autoridades presentes desde el Presidente de la Republica, el Intendente, proveedores y amigos de la Institución.

Ya en ese momento estaba integrado a la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay, institución que tuve el honor de ser uno de sus fundadores y su primer Presidente.


Como seguramente muchos desconocen el inicio de nuestra Asociación lo voy a relatar.

En Galicia en los finales del 80 se formó dentro de la gremial empresarial, la Federación de Empresarios Gallegos en el Exterior (FEGAEX), la cual presidida por D. Miguel Ángel Pérez Pérez, busco contacto con los empresarios gallegos que residían fuera de Galicia, ya fuera dentro de la propia España ó en el exterior y que contara con importantes colectivos gallegos.


Así se juntó con D. Emilio Botín, con el que mantenía una amistad y en ese momento presidía de Banco Santander y le relato sobre la formación de esta Federación y si el Banco por intermedio de sus sucursales en el exterior podía ayudar a localizar empresarios gallegos para formar asociaciones en cada uno de sus países y así la gerencia general del Banco localizó a unos quince o veinte empresarios que nos juntamos en el Club Español y comenzó la historia de esta Institución tan querida.

El mayor propósito de FEGAEX era la posible inversión de los empresarios del exterior pudieran realizar en Galicia y transmitían negocios con aportes del gobierno regional que resultaban interesantes, pero por el poco tiempo que se tenía de la situación, el desconocimiento no se concretaban.


En ese tiempo que transcurría nos fuimos conociendo y trabando una amistad entre los miembros de AEGU que al año ya era la Asociación mas importante fuera de España, siendo siempre la delegación mas numerosa en cualquier Congreso de FEGAEX.

Siempre rescato de la formación de nuestra Asociación el habernos permitido conocer a quienes hoy son nuestros amigos y hasta socios empresariales, evidentemente el hecho de tener las mismas raíces, la misma formación familiar y el común amor por Galicia facilito esa interrelación que es mi deseo se mantenga por siempre.



O Resumo Edición Nº 290 - 21 de Julio de 2017

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