La pequeña empresa se crece en la Red

El comercio online deja de ser exclusivo de grandes marcas. Las ventas frustradas durante varios meses han obligado a revisar las estrategias de márketing de muchos minoristas


El 23 de octubre del pasado año, antes de que el coronavirus tumbase el mundo tal como lo conocemos, La Voz revelaba que de las 500 pymes españolas líderes en crecimiento en el 2019, casi 40 tenían impronta gallega. Era un buen momento para el tejido empresarial de la comunidad, aunque solo en sectores y firmas muy concretas, que lo apostaban todo a la tecnología y la innovación. El pequeño comercio, sin embargo, vivía una época azabache. Estancado en sus cifras -enero, un gran mes para las ventas, no registró pérdidas, pero el crecimiento fue nulo- , y con la sombra del gigante on-linehaciéndose cada vez más alargada, solo le faltaba un último golpe para pasar de estar tocado a hundido. Y, entonces, aprender a salir a flote.


El coronavirus les robó el mes de abril, parte del de mayo y, posiblemente, bastante de junio. Con el decreto del estado de alarma y sus sucesivas prórrogas, muchos comerciantes y pequeños empresarios empezaron a asumir las durísimas consecuencias de estar durante varias semanas con la verja echada. Las cuentas no salían-y a muchos aún no les salen-, es cierto; pero había un terreno, árido para minoristas, donde podían ganar algo de tiempo y oxígeno. Con la sociedad confinada y sin tener dónde comprar enseres de primera necesidad, y algún capricho si la ocasión lo requiriese, el gigante Internet pasó a convertirse, en cierto modo, en un aliado. Pese a la dura competencia de distribuidores como Amazon encontrar un hueco en el mercado se hacía difícil, pero no imposible.Sobre todo si el producto es de calidad y de cercanía.


Empresas amparadas por el sello Galicia Calidade han encontrado en la Red una manera de paliar los estragos económicos provocados por la pandemia. Para algunas, de hecho, este salto al magno digital ha supuesto el resorte definitivo para captar clientes hasta hace poco insospechados.


Hábitos de compra

Desde la bodega A Coroa, en Valdeorras, por ejemplo, explican que aunque llevan unos cuatro o cinco años ofreciendo sus godellos a través de Internet, son pocos los que se habían atrevido, o animado, a probar esta opción. «No es la manera habitual de adquirir este producto. De hecho, a nosotros sí que hasta que llegó el coronavirus nos funcionaba el envío on-line, tres o cuatro veces al año, de ofertas especiales a clientes que ya han consumido nuestros productos, o que han estado en nuestra bodega». Pero, como bien mantienen en esta compañía vitivinícola, el covid-19 ha obligado a los consumidores a cambiar sus hábitos de compra y, a las empresas, a reestudiar sus estrategias de márketing. «En nuestro caso, la rotación principal está en los restaurantes, y eso es un problema. Pero, por otro lado, sabemos que tenemos que aprovechar que buena parte del ocio se va a desarrollar en casa para potenciar esas ventas. Animar a la gente a comprar un vino bueno para tomarlo con la familia sin necesidad de salir, y buscar clientes entre aquellos que les gusta el vino pero que hasta ahora eran reticentes a comprar por Internet». En A Coroa, que realizando unos cálculos aproximados estiman que en unos meses las ventas en la Red pasen de suponer el 5 % al 15 % del total, se refieren a aquellos que antes preferían buscar una alternativa que pudiesen adquirir en una tienda física si no encontraban el producto deseado a tener que comprar por Internet. Como mantienen desde esta empresa, y también desde Galicia Calidade, el paraguas que protege a un total de 33 entidades con un espacio virtual como réplica de su tienda física, otras consecuencias derivadas de la era del coronavirus influirán, de manera irremediable, en los canales de venta


Las temidas rebajas

Hacen mención desde este sello de garantía de calidad a las siempre atractivas rebajas. Tras el toma y daca entre la patronal de los comerciantes y el Gobierno por la supuesta prohibición del periodo de descuentos de verano, finalmente parece que sí podrán llevarse a cabo en todo tipo de establecimientos pero, eso sí, evitando aglomeraciones. Esto, que es casi una contradicción en sí misma si se atiende a la forma en la que entienden las rebajas los españoles, es otro de los puntos que llevaría a explotar el mercado online. Las muy estrictas medidas de seguridad e higiene que ya tienen que aplicar las tiendas que están abiertas suponen un gasto que, en Internet, se reduce prácticamente a la desinfección de los productos y a las garantías sanitarias de los fabricantes y repartidores.


FERNANDO GALLEGO

«En mi tienda podemos estar 4 personas, necesito alternativas» 

Fernando Gallego sabe que, precisamente, los productos que trabaja en su joyería homónima son bienes por los que cuesta abrir la cartera si no se ven, se tocan y se prueban. Pero cambiar esta perspectiva y hacer la venta por Internet cómoda para el cliente es uno de los esfuerzos en los que más empeño pone este empresario. Establecido en Outes desde el 2000, explica que empezó a interesarse por tener un lugar en Internet «de manera muy tímida hace siete años y, ya más en serio, hace cinco». Eso sí, nunca se había visto en la tesitura de tener que volcarse a fondo en unas ventas que, antes, podía más o menos prever. Pero todo ha saltado por los aires.


Lo que ha aprendido estos años de contacto con las ventas online (que suponen, según calcula, un 10 % del total de facturación), lo ha puesto en el asador una vez pasaron las semanas críticas del inicio del estado de alarma - «los primeros días paramos todas las transacciones para dar prioridad a las compras de productos de primera necesidad», comenta-. «Con el Día de la Madre nos fue bien, y creemos que con una muy buena comunicación con los clientes, mucha transparencia y una buena imagen, hasta los más reacios se lo plantearán, porque ya antes el mundo se orientaba a Internet, pero tras la pandemia no queda más remedio que adaptarse. Piensa que ahora, en mi tienda, podemos estar como mucho 4 personas. Necesito alternativas», dice.



DANIEL PÉREZ

«La pandemia nos obligó a entrar definitivamente en Internet» 

Sus principales ventas se cierran en mercados y ferias que se han paralizado, al menos, hasta septiembre. De hecho, el último evento al que pudieron acudir fue la Festa do Queixo de Arzúa, a principios de marzo. Sin miramientos, en la quesería Daniberto decidieron sacar fuerzas de flaqueza y apostar por un método distinto al que apenas habían hecho caso hasta hace unas semanas: Internet. «Si los clientes no nos pueden visitar físicamente les tendremos que dar la oportunidad por otro lado», mantiene Daniel Pérez, uno de los propietarios de esta empresa lucense. «Es cierto que ya teníamos previsto empezar a vender online, pero la pandemia nos obligó a dar el paso definitivo ya», comenta Pérez, para recomendar orgulloso que se visite su página de Facebook y la cuenta de la quesería en Instagram - «poco a poco tengo que ir ganando likes», dice esperanzado-.


«Esta es la única opción que tenemos ahora, los problemas nos han achuchado y tenemos que hacernos fuertes como sea», comenta, para añadir que la primera semana que se lanzaron al mercado digital tuvieron un pico de ventas muy elevado que, aunque ahora se ha estabilizado, confían en poder mantener. Para conseguir llegar a nuevos clientes y ganar un posicionamiento en el mercado en que se quieren abrir camino han optado por darle un lavado de imagen a la web y recomendar recetas saludables con sus productos que animen a los interesados.


O Resumo Edición Nº 415 - 29 de Mayo de 2020

Fuente: lavozdegalicia.es 24.5.2020

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