La venta por WhatsApp y el reparto a domicilio se imponen en las pescaderías

Las entregas físicas caen a un 20 %, al tiempo que se estabilizan demanda y precios


No al cien por cien, porque hay placeras que no están en sus puestos casi desde el primer día de la alerta sanitaria y pescaderías que han cerrado sus puertas, pero la mayor parte de los locales de comercialización de productos pesqueros, sean mayoristas o minoristas, continúan operativos. Así, según la federación de detallistas de este ramo, Fedepesca, la distribución de pescado a tiendas minoristas y mercados de abastos se mantiene prácticamente de la manera habitual. Los pequeños pescaderos, sorteando problemas para abastecerse de producto en las lonjas y adaptando sus servicios a las nuevas necesidades de una población confinada que, si bien tiene individuos que ven como una liberación poder salir a la compra, también los tiene temerosos de contagiarse del virus en una de esas excursiones.


Esa situación alimenta y hace engordar las ventas on-line y telefónicas, que se imponen entre los placeros para hacerse con mercancía en la lonja. Prácticas que, después, emulan para atender a sus clientes. Así es que los encargos por WhatsApp y por teléfono y el reparto a domicilio por parte del detallista se han disparado. Tanto que, según explica Fedepesca, «por término medio puede decirse que las ventas físicas en tienda representan el 20 % frente al 80 % que ahora suponen las entregas de pescado a domicilio.


La merluza es la especie que más se consume en el confinamiento, con rape y gallo

¿Y qué reparten? Las especies no han variado con respecto a lo que solía consumirse en los hogares. La merluza sigue dominando las mesas del confinamiento, junto al rape, el gallo, la pescadilla, la dorada y el salmón, cuyos precios tanto en origen como en las pescaderías tradicionales se van estabilizando, a la vez que se aprecia un mantenimiento sostenible en la demanda. 


Diagnóstico de situación

Son tendencias que ha dejado patentes el diagnóstico de la situación que realiza semanalmente el comité de crisis del sector pesquero, constituido en el seno de la patronal española, Cepesca, y al que después se han sumado los minoristas y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores de España (FNCP).

Si la demanda está estable es, también, porque se está normalizando la actividad de las flotas. También en este eslabón de la cadena la mayor parte de las empresas y trabajadores continúan operativos, aunque el trajín sea menor tanto en el mar como en tierra. Porque nada puede ser lo mismo con buena parte del canal finalista cerrado. Bares, restaurantes, colegios y universidades han dejado de absorber gran parte de la producción pesquera, lo que ha derivado en amarres intermitentes de barcos. En el Cantábrico en menor medida que en el Mediterráneo y el golfo de Cádiz, pero la nota positiva es que en esos caladeros aumenta cada día el número de barcos que sale a faenar.


Material de protección

Ahora bien, según el comité de crisis, «la principal preocupación en todas estas flotas se centra en las medidas de protección, ya que resulta imposible mantener la distancia de seguridad entre los tripulantes». Hasta ahora , según las cofradías, han tenido que proveerse de mascarillas de manera privada, gracias a donaciones como las de la empresa murciana Muebles Montiel, que está surtiendo de mascarillas lavables de polipropileno a los pósitos que las han demandado, y al trabajo de muchas mujeres de varias localidades que las están cosiendo. En Galicia, Gardacostas y la Guardia Civil han repartido material de protección en los puertos.


El regreso de los lomos chinos al mercado español daña a la flota atunera

Después de la montaña rusa a la que se subieron las cotizaciones de sus productos durante las primeras semanas, la flota de Gran Sol ha visto cómo los precios recuperaban cuerpo y se estabilizaban para quedarse en valores dentro de la rentabilidad. Así es que los amarres en ese segmento de flota se limitan a casos puntuales y aislados, y la merluza, el gallo y el rape que suelen acercar a los puertos gallegos siga llegando en cantidad y calidad habitual. También se recibe el producto de la flota congeladora de larga distancia, solo que en su caso los precios no han podido recuperarse. Es lo que les sucede a los marisqueros de Huelva, que operan en caladeros africanos. Sus capturas se pagan a bajo precio. Eso si se venden, porque muchas se acumulan en los congeladores. Y los palangreros de superficie, que pescan en Atlántico, Pacífico e Índico, también trabajan con gran preocupación por los bajos precios del pez espada y la quenlla. Siguen asimismo, aunque sorteando problemas, los atuneros congeladores, que sufren igualmente una caída de precios provocada por el retorno de las exportaciones de lomos de atún chinos al mercado español.


La altura, al igual que la bajura y litoral, afronta el problema de no poder garantizar las medidas de seguridad a bordo y con la dificultad añadida de que esta es necesaria para poder relevar a las tripulaciones. Los barcos evitan acudir a puerto para eludir contagios y, cuando lo hacen, descargan con medidas extraordinarias de seguridad para evitar el contacto con otras personas. En este caso, el suministro de test de detección es prioritario.


O Resumo Edición Nº 411 - 24 de Abril de 2020

Fuente: lavozdegalicia.es 19.4.2020

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