Relevo generacional en la única fábrica de corchos de Galicia: «Producimos 25 millóns de tapóns ao ano»
- 30 abr
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La empresa familiar Corchos Almeida le hace competencia desde hace sesenta años al líder mundial, Portugal, desde O Ribeiro


La fabricación de corchos para botellas no ha cambiado mucho en las últimas décadas: apenas se mecanizó porque necesita mantener una parte de trabajo manual para respetar la materia prima. Tampoco ha desbancado nadie a Portugal como productor estrella. E inamovible también se ha mantenido la única fábrica de Galicia. Corchos Almeida, situada en Ribadavia, cumple sesenta años produciendo 25 millones de corchos al año. El legado familiar y la tradición tienen continuidad con la innovación de la tercera generación de responsables recién incorporada.
Fue el padre de Francisco Ribeiro, nacido en Portugal, el que exportó el negocio de su país a Ribadavia en 1966. «Ninguén estaba aproveitando a cortiza en Galicia e empezou el», recuerda. Cuatro de los ocho hermanos, entre los que estaba Francisco, se fueron uniendo al proyecto de su padre. Él empezó con solo 16 años y de ahí no se movió más. Al menos metafóricamente porque la firma familiar tuvo que cambiar dos veces de instalaciones después de que sendos incendios las arrasaran. En las actuales se establecieron en el 2000 y desde ellas continúan nutriendo a bodegas de Galicia y de puntos de toda España. Lo hacen a unos kilómetros de distancia de Portugal gracias a una ventaja clara: «Nós diferenciámonos polo servizo, estamos á beira, en practicamente 48 horas podemos ter o servizo. E tratamos aos clientes con proximidade».
En Corchos Almeida no se realiza todo el proceso del corcho, que puede alargarse años y necesita unas instalaciones de gran magnitud. Se encargan de tratar, embalar y personalizar. El 80 % de la materia prima que emplean es de Portugal. «En Galicia non se coidou o monte nin se tratou de explotar nunca a cortiza», explica Marcos Rodríguez, cuñado de Francisco y nueva generación de socios. Aun así, como él y Xacobe, el hijo y otro responsable, querían hacer un producto sostenible, apostaron por emplear parte de corcho gallego, extraído de la sobreira. Precisamente en la plancha de la materia prima está la clave para fabricar un buen producto, como explica Francisco. «O máis importante é a madeira. Podes coller unha prancha moi boa e estragala pero non vas facer un mal corcho», argumenta. Trabajan con los naturales y aglomerados de diferentes calidades, ahora principalmente para bodegas. Al principio de su andadura, la clientela se repartía entre los productores y las ferreterías o particulares, ya que mucha gente elaboraba vino en casa. Eso prácticamente se acabó: «Agora a tendencia son as grandes adegas». Y eso que algunas utilizan tapones de plástico, en vez de apostar por el corcho natural que, como explica la familia, es la mejor opción para que el vino evolucione.
Hubo épocas en las que vendieron muchísimo más, pero también muchísimo menos. «A historia está en ir facendo sempre clientes, iso está claro, pero resistir depende de se colles ou non as innovacións a tempo», defiende Francisco. De estar al día se encargarán ahora Marcos y Xacobe, de 39 y 37 años respectivamente. «Demos o paso a incorporarnos porque non había relevo», cuenta Marcos. Los dos nuevos responsables tienen muy presente los 60 años de historia. «Non somos paracaidistas», asume Xacobe. Pero creen que es momento de intentar innovar para mejorar el proceso —como puede ser la marcación a láser— y el producto. Sus primeros pasos han sido digitalizar la empresa y aumentar presencia en redes, al mismo tiempo que potencian la labor comercial.
O Resumo Semanal - Edición N° 685 - 30 de abril de 2026
Fuente: lavozdegalicia.es | 26 de abril

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