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El mayor museo de molinos de agua de España está en Taramundi, a un paso de Galicia

Organizaciones como la Unesco recomiendan visitar las piedras de Mazonovo, ubicadas junto a los ríos Turia y Cabreira

La historia del Museo de Mazonovo, en Taramundi, considerado el mayor museo de molinos de agua de España y situado a un paso de A Mariña, comienza a finales del siglo XIX, cuando Manuel López-Cancelos López, emigrado a Argentina, decide regresar e invertir sus ahorros en la construcción de un molino de maquila. Buen carpintero y albañil, profesiones que desempeñó durante su estancia en el país sudamericano, su padre disponía de un molino muy reducido y tenía claro que Mazonovo tenía una ubicación estratégica por ser una encrucijada de varios caminos que conducían a las aldeas cercanas y estaba a unos 400 metros de la capital del concejo astur.


Después de adquirir los terrenos en marzo de 1899, Manuel instala dos pares de piedras, unas destinadas a la molturación de trigo y centeno, y otras para forraje de animales. Pero el paso del tiempo demostró que las piedras instaladas no eran suficientes para moler la creciente demanda, y en 1921 es instalado un nuevo par de piedras. En 1929 se adquiere una dinamo de 4 kilovatios y 220 voltios que, movida por un rodezno, se usa para electrificar los pueblos de Taramundi, Vega de Llan y Nogueira. En 1936 se decide la ampliación de la central eléctrica, pero el estallido de la Guerra Civil da al traste con el proyecto.


Finalizado el conflicto bélico, se construye un nuevo edificio y un acueducto para llevar agua a las nuevas instalaciones. En los años cuarenta, cuando el trigo era la base de la alimentación y tras varios períodos de sequía que menguaron el caudal de agua del río, el entonces propietario, Nemesio López-Cancelos, compró una máquina de vapor para mover los tres pares de piedras y el generador eléctrico que suministraba luz a Taramundi y alrededores. En los cincuenta, mientras en toda España se construían embalses para garantizar el suministro de agua y la producción de electricidad, Nemesio construyó una nueva central hidroeléctrica. A finales de los sesenta, una nueva sequía hizo que el emprendedor acoplase al eje motriz un motor diésel de Cacereño Díez de Teherán (Diter). Los molinos se mantuvieron en explotación hasta principios de los años noventa, y la central surtió a Taramundi hasta 1978.


El museo abrió en 1998


En 1997, los nietos de Manuel decidieron acondicionar el conocido como «Edificio 3» y transformarlo en un museo que abrió el 1 de julio de 1998. Se trata de una iniciativa que ha implicado la construcción de otros molinos, como el asiático, el brasileño o el de mazos, y la recuperación del molino primitivo, así como la remodelación del canal de agua.


Forma parte de la Biosfera Oscos-Eo y Tierras de Burón y tiene 19 molinos


El Museo de los Molinos de Mazonovo forma parte de la Reserva de la Biosfera Oscos-Eo y Tierras de Burón, un proyecto impulsado por la Unesco que pretende conciliar la mentalidad y el uso de los recursos naturales. En Mazonovo, los antiguos molinos han sido recuperados con la intención de dar a conocer utensilios e ingenios de los antepasados y las actividades relacionadas con ellos.


Cajones con trigo


Los promotores de la iniciativa han ido más lejos, instalando una serie de reproducciones de molinos para ver cómo ha evolucionado la molienda durante los siglos. Junto a ellas se sitúan unos cajones con trigo para que el visitante pueda moler y comprobar el esfuerzo que suponía lleva a cabo la molienda. En total, en Mazonovo existen 19 molinos: 8 de sangre, 6 hidráulicos, 3 específicos para niños y 2 especiales.




O Resumo Semanal - Edición Nº 578 - 7 de Diciembre

Fuente: lavozdegalicia.es 2.12.2023

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