El transporte facturará un 20 % más a pesar del «brexit», la pandemia, la guerra en Ucrania

y la subida de los carburantes

La patronal Astic estima ingresos de 45.000 millones este año y admite un déficit de 20.000 trabajadores

Ni el brexit ni la pandemia ni la guerra en Ucrania o la subida de los precios de los carburantes han podido con la cuenta de resultados de las empresas del transporte en España, que emplea a más de 520.000 personas de forma directa y genera el 5 % de la riqueza bruta anual.


Según estimaciones de la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic), el sector facturará este año unos 45.000 millones de euros, un 20 % más que en el 2021 (37.500 millones de euros). Unas cuentas que ya incorporan los costes de actividad, incluidas las facturas del gasoil, según dieron a conocer este domingo en su 45 ª edición de la asamblea general de la organización, celebrada en Santander. Claro está que en esa cuenta agregada, no se tiene en cuenta la situación particular de las pequeñas empresas familiares del sector, que tienen más problemas para competir.


El presidente de la organización, Marcos Basante, enumeró la lista de retos a los que se ha enfrentado el sector y que han pesado en las expectativas de negocio. Señaló que han hecho frente a una «tormenta perfecta» generada por «las consecuencias del brexit; los desorbitados precios del gasoil, el gas natural y la electricidad; el incremento de las tarifas de Renfe Mercancías, que frena aún más la intermodalidad, o el paro que en marzo realizó una parte de nuestro sector y que se tradujo en pérdidas millonarias para muchas de nuestras compañías, que continuaron trabajando como pudieron».


Fue precisamente esa huelga, que arrancó el 14 de marzo, y la amenaza de parón del pasado mes de diciembre, las que permitieron a las grandes patronales del sector conseguir mejoras legales frente a las empresas cargadoras. El Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) forzó al Gobierno a sancionar con hasta 6.000 euros los retrasos en los pagos por más de 60 días. También logró que se fijara por ley la prohibición de la carga y descarga por parte de los conductores profesionales y la obligatoriedad de incluir una cláusula de gasoil, que facilita el ajuste automático de los precios del transporte cuando varía el precio de los carburantes, a fin de que nadie trabaje a pérdidas. El Ejecutivo español también accedió a extender un paquete de ayudas de 450 millones de euros, que incluye pagos de 1.250 euros por camión y 950 euros por autobús, para conseguir desconvocar el parón. Y también se redujo a un mes el plazo de liquidación del gasoil profesional. Hasta ahora se devolvía la bonificación cada tres meses.


Fragmentación del sector y déficit de conductores

No obstante, a pesar de las mejoras, todavía no se ha puesto remedio a la desigual retribución que hay entre empresas del sector. Según apunta este domingo Astic, esto se debe a la elevada fragmentación del sector. De hecho, solo el 4 % de las 104.000 empresas de transporte que hay en España son grandes firmas 4.160). Las más pequeñas se ven obligadas a bajar tarifas para competir.


Teniendo en cuenta que fenómenos como el comercio online crecen a un ritmo de dos dígitos (21 % en el 2021), el sector insiste en que hay que resolver algunos problemas estructurales que arrastran, como el déficit de trabajadores, para aprovechar al máximo las oportunidades que se presentan con la digitalización del comercio. Calculan que en España se necesitan entre 18.000 y 20.000 conductores para transportar mercancías y otros 6.000 para llevar pasajeros.


Apuntan, entre otros obstáculos, a las barreras en el proceso de formación y los elevados requisitos y la burocracia que se exige para empezar a rodar en un país que, después de Polonia, es el que más cuota de transporte por carretera concentra en la Unión Europea (UE), copando el 16 % del total.


Vehículos menos contaminantes

Las cifras de facturación vienen acompañadas de una advertencia: el sector deberá invertir buena parte de esos ingresos en adaptar sus flotas, para hacerlas menos dependientes de los combustibles fósiles. «Los compromisos ecológicos tensionarán el sector, que deberá transportar más contaminando menos», les recordó el director general de Transporte Terrestre del Ministerio de Transportes (Mitma), Jaime Moreno.


El vicepresidente de Astic, Ramón Valdivia, puso una cifra sobre la mesa: en los últimos 10 años, el sector logró reducir un 20 % sus emisiones de CO2. No obstante, hay más factores que urgen el cambio en la movilidad, no solo los objetivos climáticos fijados por la UE. La guerra en Ucrania ha disparado los precios de la energía.El diésel subió un 35 % en el primer trimestre del año y el gas natural cuesta el doble que hace un año, por eso las compañías del transporte buscan alternativas, que no siempre encuentran: «Nuestra industria apuesta por el hidrógeno verde y los camiones eléctricos, pero hasta que los electrones consigan mover un camión de 40 toneladas más allá de 800 kilómetros, el gas natural y los ecocombustibles son las únicas energías verdes para recorrer ese camino sin destruir puestos de trabajo o nuestra competitividad», deslizó Valdivia.




O Resumo Edición Nº 506 - 3 de Junio de 2022

Fuente: lavozdegalicia.es 30.05.2022

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