Entre historias, glicinias y buganvillas

Como si de un lugar encantado se tratase, la peque√Īa poblaci√≥n fue surgiendo como los fotogramas de una pel√≠cula. Aqu√≠ y all√°, a medida que se perd√≠a por las estrechas calles de la peque√Īa ciudad colonial, Norte se top√≥ con fachadas de un hermoso y descolorido color siena, con buganvillas y glicinias trepando por sus muros, con calles empedradas que atesoran quiz√°s uno de los legados hist√≥ricos m√°s importantes de Uruguay.

Y es que bajo esa piel de estuco y piedra, late con fuerza el pasado colonial de Colonia del Sacramento, escenario de mil y un desencuentros entre Espa√Īa y Portugal.

Nada m√°s traspasar el maltrecho lienzo de su muralla por el Port√≥n del Campo, Norte se adentr√≥ en la belleza tranquila y evocadora del barrio hist√≥rico de una ciudad fundada en 1860 sobre un peque√Īo promontorio rocoso que mira a poniente, justo sobre el R√≠o de la Plata,‚Ķ quiz√°s en un vano intento de ensombrecer a la gran Buenos Aires.

Y sin embargo, ese inalcanzable empe√Īo de los portugueses por rivalizar con su vecina de enfrente, se convirti√≥ con el paso de los siglos en una deliciosa ciudad detenida en el tiempo con calles que destilan una mezcla de historias y leyendas que se pierden en las brumas del tiempo.¬†

Callejuelas con alma, en las que el visitante puede elegir a su gusto la leyenda que mejor se acomode a su curiosidad,‚Ķ o tal vez a su antojo, ya que en Colonia del Sacramento la historia, las tradiciones y los mitos se enredan hasta confundirse. Ocurre nada m√°s toparse con la Calle de los Supiros, cuyo nombre unos dicen que se debe a los lamentos de los reos antes de ser ajusticiados.Otros, sin embargo, afirman que su nombre deriva de los burdeles que anta√Īo se situaron en esta calle. Fue entonces cuando Norte elev√≥ su deja irzquierda y en su rostro se dibuj√≥ una sonrisa socarrona mientras pensaba que puestos a elegir, √©l prefer√≠a la segunda alternativa.

Y tambi√©n cuando uno recorre las calles con muros repletos de glicinias y buganvillas que esconden tras ellos ese espacio √≠ntimo y reservado, esos peque√Īos jardines en los que sus habitantes dejaban transcurrir, al amparo de miradas indiscretas, las horas m√°s calurosas del d√≠a.¬†

‚Ķ y casonas con sabor portugu√©s, espa√Īol o porte√Īo,‚Ķ alternando en un mosaico en el que los adoquines de las calles alternan con glicinias, buganvillas y palmeras en un juego imposible de colores y formas que salpican cada rinc√≥n de la ciudad.

‚Ķ y el viejo Faro, construido sobre las ruinas del convento de San Francisco y apodado por los vecinos la ‚Äúfarola tr√°gica‚ÄĚ quiz√°s por las desgraciadas muertes de dos de sus fareros que permanece en la memoria popular. Fue entonces cuando Norte guard√≥ cuidadosamente el folleto que le hab√≠an dado en la oficina de informaci√≥n y turismo y decidi√≥ no subir.

… pero también hermosas tiendas que mantienen muchos de sus elementos originales en suelos y paredes, con un regusto a almacén, a bazar con aroma colonial en las que perderse entre la colorida y variopinta mercancía de objetos decorativos, recuerdos y obras de artistas locales que aportan pinceladas de vanguardia y nuevas tendencias. 

… o simplemente sentarse y disfrutar de la serenidad de las vistas, esperando quizás al anochecer, … y poder atisbar, en la lejanía, al otro lado del Río de la Plata, las luces de la ciudad de Buenos Aires.

Es Colonia del Sacramento,… un lugar donde disfrutar entre historias, glicinias y buganvillas.


O Resumo Edici√≥n N¬ļ 352 - 21 de Diciembre de 2018 Fuente: elbailedenorte.com 15.12.2018

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