Galicia, en transición: aún recibirá fondos, pero tendrá que cofinanciar más

En el próximo presupuesto, la comunidad seguirá contando con ayudas de la UE pese a subir de escalón


El próximo jueves, los líderes de la Unión Europea debatirán la propuesta presentada por el presidente del Consejo, Charles Michel, para los próximos presupuestos de la UE, con una dotación de 1,09 billones de euros. La propuesta incorpora recortes en cohesión y partidas agrícolas, que históricamente han sido claves para Galicia.

Es una oferta que no se ha recibido en la capital europea con entusiasmo. La política de cohesión se quedaría en 380.100 millones -un recorte del 12,1 % respecto a los presupuestos pasados-, y la PAC sufriría una sangría del 13,9 %, con 329.300 millones de euros.


Según fuentes comunitarias, este presupuesto busca modernizar la Europa de los 27 a favor del Pacto Verde y la transición digital, en detrimento de la dotación de políticas más tradiciones. Sin embargo, también busca implementar una mayor flexibilidad en la PAC, para permitir a los Estados miembros reconducir los fondos entre el primer y el segundo pilar con mayor libertad.


A lo largo de las últimas dos semanas la mayoría de líderes europeos han desfilado por Bruselas para marcar sus líneas rojas con el presidente del Consejo ante los presupuestos de los próximos siete años. Y es que a esta negociación, tradicionalmente compleja, se le añade la financiación de nuevas políticas y la pérdida del Reino Unido como contribuidor neto, dejando un agujero de 10.000 millones de euros anuales.


La discusión política

De hecho, para el período 2021-2027 España podría convertirse por primera vez en contribuidor neto, algo que sería negativo a nivel económico, pero positivo a nivel político. Fuentes diplomáticas intentan quitarle hierro al asunto y afirman que es un error centrar la discusión exclusivamente en saldos contables. Sin embargo, el fantasma que España no puede sacudirse es el más que previsible tijeretazo a los llamados fondos de cohesión y la PAC.


En estos momentos la Europa de los 27 está dividida en tres grupos. España se encuentra entre los países que se aferran con uñas y dientes a la política de cohesión, junto a 14 países más del sur y este de la UE. El segundo grupo es el de los frugales, formado por Holanda, Dinamarca, Austria y Suecia. Y por último, el eje franco-alemán.


A través de los Fondos Estructurales y de Inversiones Europeas, que engloba el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), el Fondo Social Europeo (FSE), el Fondo de Cohesión, el Fondo Europeo Agrícola y de Desarrollo Rural y el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca, España recibió en los presupuestos pasados 37.400 millones de euros.


El impacto en la comunidad

Y en este contexto, Galicia tiene la mira puesta en Bruselas. Desde la adhesión de España a la Unión Europea en 1986, ha percibido alrededor de 20.000 millones de euros de estas partidas, «un auténtico Plan Marshall», en palabras del eurodiputado popular Francisco Millán Mon.


Estas ayudas contribuyeron a que Galicia pasara de región poco desarrollada -porque su PIB apenas superaba el 60 % de la media comunitaria-, a más desarrollada en los presupuestos pasados, entre el 2014 y el 2020. Por miedo al impacto de este salto exponencial, sin pasar por la fase intermedia, España buscó un plan de protección. Galicia consiguió una red de seguridad que le permitió mantener los niveles de ayudas de la PAC y de la Política Pesquera Común, así como una parte importante de los fondos estructurales.


Esta red de seguridad ha permitido a Galicia cofinanciar los proyectos al 20 % en lugar de al 50 %; y dedicar un 60 % de las partidas a las prioridades marcadas por la Unión Europea, en lugar del 80 % fijado para las regiones desarrolladas.


Sin embargo, en estos presupuestos Galicia corre el riesgo de vivir una paradoja: pasar de región desarrollada a región en transición, tras los estragos de la crisis económica y la ampliación de los últimos socios del Este, en el mismo momento que los presupuestos de la UE sufren un tijeretazo. Como región en transición podrá optar a una mayor financiación, aunque verá reducida sustancialmente las tasas de cofinanciación europeas.


Lo que viene: la pelea política para mitigar los recortes para Galicia

Para proteger a Galicia y a otras zonas en una situación especialmente sensible, a lo largo de este último año las delegaciones españolas han hecho un esfuerzo por sacar adelante algunas iniciativas. Para el eurodiputado socialista gallego Nicolás González Casares, es clave la enmienda que consiguió su grupo para que dentro de las líneas de acción prioritarias de la UE se encuentren las necesidades específicas de las áreas y regiones más afectadas por el cambio demográfico. Consciente de la importancia vital para la región de estos presupuestos, el socialista se pregunta «dónde estaba Feijoo cuando se debatía el presupuesto comunitario».


Para el popular Millán Mon, ha sido clave que «las regiones que habían descendido de categoría, mantengan al menos el nivel de fondos de cohesión que habían recibido en el período anterior».

El tercer eurodiputado gallego, el recién estrenado por Ciudadanos Adrián Vázquez Lázara, considera que «los esfuerzos no deben limitarse a evitar este recorte, hay que exigir a la administración autonómica una mayor eficiencia en la gestión de estos fondos para que sean utilizados en su totalidad».


«Situación de desvantaxe»

Por su parte, la portavoz nacionalista en la Eurocámara, Ana Miranda, considera que «a drástica redución do orzamento, que toca fundamentalmente á política de cohesión cunha coitelada orzamentaria, non pode ser definitiva», y por eso, señala, «o BNGinsta ao Goberno do Estado a que Galicia non saia prexudicada cos recortes porque xa partimos dunha situación de desvantaxe estrutural».


O Resumo Edición Nº 403 - 21 de Febrero de 2020

Fuente: lavozdegalicia.es 16.2.2020

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