La conserva gallega, al rescate en tiempos de incertidumbre

Cada vez que algún acontecimiento insospechado y especialmente traumático añade todavía más incertidumbre a nuestro futuro, nos precipitamos a los supermercados para abastecer nuestras despensas y apostar por un producto fiable, nutritivo y sobre todo duradero en el que Galicia tiene mucho que decir: la conserva.


Desde la irrupción del coronavirus en nuestras vidas esa incertidumbre se ha disparado y, al mismo tiempo, las conserveras gallegas han experimentado un generalizado repunte de la demanda, según han confirmado varias empresas de la comunidad.

“Nos han pedido todo lo que tenemos en cámara y más. Esta situación del estado de alarma está arrasando con las existencias”, ha dicho a Efe José Ángel Iglesias, gerente de Leiro e Hijos, S.L., multinacional con base en Portonovo (Pontevedra), que actualmente envasa el mejillón que tiene en cámara y el fresco que trae de Chile, ya que en Galicia se encuentra en época de cría.

Será porque la fiabilidad de la conserva se ha probado muchas veces, una de las últimas en 2012, cuando un curioso jubilado alemán hizo analizar una lata de manteca de cerdo envasada en Estados Unidos, distribuida en Alemania en un cargamento de ayuda tras la II Guerra Mundial y cuyo contenido, según los análisis, aún era apto para el consumo.

En 2016, la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas (Anfaco), inauguró en Vigo, donde tiene su sede, una exposición en la que se repasaba la importancia e influencia que las latas de conservas tuvieron en la Guerra Civil, periodo durante el que la producción alcanzó su pico, como lo había hecho durante la Primera Guerra Mundial.

En las trincheras españolas se abrieron infinidad de latas procedentes de Galicia, primer productor europeo de conservas de pescado y marisco. Ahora que ya hay quien compara las guerras mundiales con la crisis del coronavirus, y que la expresión ‘economía de guerra’ se repite con cada vez más insistencia, los datos dicen que los consumidores vuelven a depositar una confianza inquebrantable en la conserva gallega.

“Ahora mismo no tenemos más capacidad. Si la tuviésemos, venderíamos más. Estamos vendiendo por encima de nuestras expectativas”, reconoce Iglesias, que habla de un incremento de la producción de un 50 por ciento, hasta las cien toneladas.

También el Grupo de Acción Local del Sector Pesquero de la Ría de Arousa se refiere a una “carga de trabajo importante”, aunque con contrastes entre empresas, algunas de las cuales están “haciendo turnos dobles para satisfacer la demanda y también para cumplir con los protocolos que exigen las autoridades sanitarias de distanciamiento entre las personas trabajadoras”.

Proteger a su personal, con todas las medidas a su disposición y evitando la entrada a toda persona ajena a la empresa, es uno de los objetivos del Grupo Pereira y Conservas Portomar, con sede en Vilagarcía, obligada a aumentar la producción para elaborar las referencias que les solicita la gran distribución, según explica su responsable de Relaciones Externas y Desarrollo de Negocio, Rui Andrade.

Según Andrade, el grupo ha aumentado la producción un cien por cien, aunque sólo en gran distribución, que ha vivido “un boom, sobre todo en los primeros días” de la crisis sanitaria del coronavirus.

La demanda procede, pues, de las grandes superficies y del comercio minorista, cerrado como está a cal y canto el circuito de la hostelería y en caída libre las exportaciones “debido a las complicaciones logísticas en las fronteras”, para los que la producción del grupo ha caído un 75 por ciento.

Vivimos, pues, tiempos conservacionistas y latosos y los consumidores españoles han apostado desde el principio por superarlos con una buena reserva de latas de conservas en sus despensas.


O Resumo Edición Nº 408 - 27 de Marzo de 2020

Fuente: noticiasgalicia.com 21.3.2020

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