La Costa da Morte y otros seis paraĆsos gallegos
- 12 ago 2022
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De Fisterra a la Ribeira Sacra, maravillas naturales que parecen sacadas de otro planeta, entre acantilados salvajes, bosques flotantes y caƱones que se hunden en la tierra

Costas salvajes, bosques flotantes, faros rodeados de misterio, caƱones que se hunden en la tierra. Galicia esconde maravillas naturales que parecen sacadas de otro planeta, y territorios donde el lobo sigue siendo el rey.
1. Playas, faros y bosques flotantes
PARQUE NACIONAL DAS ILLAS ATLĆNTICAS
Los romanos ya se dieron cuenta de que estos pequeƱos archipiĆ©lagos atlĆ”nticos eran algo extraordinario; tanto, que las bautizaron como las islas de los dioses. Cuatro grupos insulares āOns, CĆes, SĆ”lvora y Cortegadaā forman hoy el parque nacional das Illas AtlĆ”nticas, un entorno natural frĆ”gil y protegido (tiene acceso restringido, con un nĆŗmero limitado de visitantes diarios), que sigue siendo tan bello y salvaje como hace dos milenios. Mirando una foto podrĆamos pensar que estamos en el Caribe, pero no: estamos en Galicia, en las RĆas Baixas, y las temperaturas cambian.
La única que estÔ habitada todo el año es Ons, donde se conservan petroglifos del siglo IV antes de Cristo. Este archipiélago se completa con otra isla, la de Onza, y un pequeño grupo de islotes. Ofrecen escarpados acantilados pero también de playas resguardadas, como la de Melide, alejada del puerto y nudista, muy popular por su blanco arenal y su aspecto salvaje. En Ons podemos degustar también uno de los mejores pulpos de Galicia en la Casa Acuña, familiar y con terraza con vistas.

A las CĆes se llega en barco a la isla de Monteagudo, unida a Faro (de manera artificial) por un dique y (de forma natural) por la playa de Rodas, fabuloso arenal de aguas transparentes y estampa recurrente del parque nacional, refugio de gaviotas y, bajo el agua, de caballitos de mar, pulpos y chocos. Para ver el espectĆ”culo paisajĆstico desde los āla costa de las RĆas Baixas, el AtlĆ”ntico infinitoā¦ā hay que subir al faro principal de la isla de Faro. No hay hotel donde alojarse, pero sĆ un campin que estĆ” de lo mĆ”s demandado.
MĆ”s al norte, en la boca de la rĆa de Arousa, estĆ” la isla de SĆ”lvora. Aunque se encuentra a solo tres kilómetros de tierra firme, el viento ha modelado la costa dejando playas salvajes y muy poca vegetación. Es una isla muy pequeƱa que puede recorrerse a pie con el aliciente de visitar su histórico faro.
Y por Ćŗltimo estĆ” Cortegada, a la que se conoce como el bosque flotante āvista desde lejos parece que un grupo de Ć”rboles haya crecido sobre el marā, una que isla presume del mayor bosque de laurel de Europa. Hay poco mĆ”s: un pueblo abandonado desde hace mĆ”s de un silgo y la ermita de los Milagros, del siglo XVII.

2. Vistas desde el fin del mundo
CABO FISTERRA (A CORUĆA)
Los romanos pensaban que Fisterra era el fin del mundo y sus acantilados se asomaban peligrosamente al borde de la tierra. Actualmente, los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela prolongan su caminata unos kilómetros mĆ”s para admirar la puesta de sol sobre el inmenso ocĆ©ano desde el propio cabo Fisterra, donde en otros tiempos se ubicada, segĆŗn la leyenda, el Ara Solis, un sol construido por los fenicios, hallado por los romanos y que, supuestamente, el apóstol Santiago ordenó destruir. EstĆ” habitual combinación gallega entre la tradición pagana y el cristianismo ha dado origen a otro mito: la creencia de que el cĆ”liz y la hostia del escudo de la bandera de Galicia son, en realidad, la imagen de la caĆda del sol sobre el mar.
El punto principal de Fisterra es su faro, que alerta a los marineros de la proximidad de esta costa peligrosa que ha dejado miles de naufragios, y al que se puede acceder por una carretera o caminando desde el pueblo. Alberga en su interior una exposición sobre el edificio y su entorno. La tradición manda contemplar el ocaso desde aquĆ ācomo hacĆan fenicios y romanosā y, hasta no mucho tambiĆ©n, que los peregrinos quemasen aquĆ sus botas (se ha prohibido por el riesgo de incendios).
Fisterra no es un buen sitio de playa āel ocĆ©ano bate con fuerza la costaā, pero sĆ se puede disfrutar de la imagen de arenales, los juncos y esa sensación de mar abierto. Entre las mĆ”s bellas estĆ”n la playa de Mar de Fóra, peligrosa para el baƱo por sus corrientes, y la de O Rostro, prĆ”cticamente virgen, aunque la mĆ”s popular es Langosteira: dos kilómetros de arena en los que sĆ podremos baƱarnos. Para pernoctar hay un hotel (SemĆ”foro de Fisterra) justo en el faro, con una buena terraza para ver la puesta de sol.

3. El faro de los naufragios
CABO VILĆN (A CORUĆA)
El cabo VilĆ”n, uno de los sĆmbolos de la Costa da Morte, con sus olas embravecidas y sus peligrosas rocas, es un espectĆ”culo Ćŗnico, con acantilados de vĆ©rtigo de mĆ”s de 100 metros de altura. En la punta que se adentra en el mar se construyó, en 1896, el primer faro con luz elĆ©ctrica de EspaƱa. El faro de VilĆ”n se yergue 25 metros para hacer visible su cañón de luz hasta 55 kilómetros mar adentro. Con Ć©l se intentó reducir el nĆŗmero de vĆctimas de este peligroso litoral. Actualmente el faro cuenta con un complejo anexo de planta cuadrada que alberga el centro de interpretación, cuya sala de exposiciones recorre la historia de este y otros faros, testigos de los naufragios que ocurrieron cerca de ellos. Se conserva tambiĆ©n el faro Vello, que funcionaba con aceite, pero cuya luz se encontraba con algunas rocas que provocaban puntos ciegos y limitaban su alcance, por lo que los accidentes marĆtimos continuaron.
El estado del mar no hace recomendable el baƱo, pero la visión del mar salvaje y de los arenales, algunos de ellos vĆrgenes, son mĆ”s que suficiente para disfrutar de la visita, incluso en un dĆa de viento.

4. El gran espectƔculo del bosque atlƔntico
PARQUE NATURAL FRAGAS DO EUME
A pocos kilómetros de A CoruƱa, el rĆo Eume ha creado un bosque en el que parece que, de un momento a otro, vayan a surgir duendes y meigas. El paraje, hoy declarado parque natural de Fragas do Eume, es un exuberante bosque atlĆ”ntico de mĆ”s de 9000 hectĆ”reas, prĆ”cticamente Ćŗnico en Europa por su excelente conservación y biodiversidad, encajonado en caƱones de hasta 300 metros de altura. En gallego fragas significa bosque cerrado, con diferentes especies. En este hay mĆ”s de 500, como alcornoques, robles, castaƱos, abedules⦠y hasta helechos de la Era Terciaria. Un paraĆso para que vivan centenares de aves, salmones, truchas y hasta 40 tipos de mamĆferos, que van desde nutrias a corzos.
Hay dos sendas muy interesantes en el parque: la que sigue el rĆo Eume, que cubre mĆ”s de 80 kilómetros, y la del rĆo SenĆn, un afluente que los monjes utilizaban en el Medievo para mover las ruedas de los molinos, de los que aĆŗn quedan los restos. En el siglo XI fue fundado el monasterio de Caaveiro, al que llegó poco despuĆ©s un eremita, San Rosendo, que encontró aquĆ el aislamiento que buscaba. En verano hay visitas guiadas para ver los restos que se conservan: una porterĆa-campanario, las celdas de los monjes, una parte de la iglesia y las cocinas. Si es el momento de reponer fuerzas, podremos hacerlo ahĆ mismo, en la Taberna de Caaveiro.
El cercano monasterio de Santa MarĆa de Monfero, del siglo XII, se encuentra en una localización menos espectacular, pero impresiona su gran portada gótica. En el Museo EtnogrĆ”fico A Capela podemos conocer cómo eran las antiguas casas de labranza y los objetos cotidianos de la vida rural gallega. Y desde allĆ podremos adentrarnos en un evocador camino medieval hasta el monasterio de Caaveiro, atravesando las Fragas.

5. Paisajes consagrados al vino
RIBEIRA SACRA
Entre Lugo y Orense, los rĆos Sil y MiƱo avanzan creando fantĆ”sticas gargantas navegables. Son el eje vertebral de un paisaje salpicado por monasterios al que en la Edad Media se le llamó Rivoira Sacrata. Actualmente, esta región estĆ” consagrada al vino (y ahora al turismo), con denominación de origen Ribeira Sacra. Hay diversas bodegas que ofrecen visitas y catas, como la de Regina Viarum, con magnĆficas sobre el rĆo Sil.
Afluente del MiƱo, este cauce se ha abierto paso salvando un desnivel considerable (500 metros en unos 25 kilómetros), horadando el terreno hasta formar un cañón cuyo plĆ”cido caudal del rĆo, regulado por embalses, recorren actualmente catamaranes turĆsticos desde los que se contemplan los viƱedos. Las rutas fluviales por los caƱones del Sil zarpan de Santo Estevo y Doade (la que surca MiƱo parte de la localidad de Belesar).
Para apreciar la grandeza del paisaje de la Ribeira Sacra, y su originalidad, hay que asomarse tambiĆ©n a los miradores del Sil: a casi todos se llega en automóvil, pero conviene hacerlo tambiĆ©n a pie, aunque sea el Ćŗltimo tramo. Uno de los mĆ”s populares es el mirador Balcones de Madrid (en Parada del Sil), desde el que los gallegos veĆan partir a sus familiares hacia la capital espaƱola. Los miradores de Cividade y Cotarro, próximos uno del otro, impresionan por cómo sobresalen sobre el rĆo. Y tambiĆ©n el mirador do Castro, que se adentra en los caƱones del Sil mediante una pasarela. Hay mĆ”s: el mirador de Soutochao o del Carretero, en Doade (Sober), que permiten contemplar los viƱedos, y en la pasarela del rĆo Mao, afluente del Sil, descubrir la frondosidad de la Ribeira Sacra en un tranquilo paseo apto para niƱos.
Junto al vino (y el paisaje), la otra seƱa de identidad de este paraĆso natural son los monasterios, que se dispersan entre bosquecillos y pueblos tranquilos. Uno de los mĆ”s espectaculares es el de Santo Estevo de Ribas de Sil (Nogueira de RamuĆn), convertido hoy en Parador. En sus tres claustros, uno romĆ”nico, uno gótico y otro renacentista, se disfruta de un recogimiento abrumador. A unos 20 kilómetros la naturaleza parece adueƱarse de la iglesia y el monasterio de Santa Cristina, del siglo IX, abandonado tras la desamortización. La siguiente parada es San Pedro de Rocas, en el municipio de Esgos, un cenobio Ćŗnico cincelado directamente en la roca. AquĆ vivĆan monjes desde el siglo VI, y es uno de los templos cristianos mĆ”s antiguos que se conocen. Dos paradas igualmente interesantes son el monasterio de Xunqueira de Espadanedo, declarado Monumento Nacional, y el de Santa MarĆa de Ferreiro, en Pantón.

6. Refugio prerromano
OS ANCARES Y O COUREL
Valles de castaƱos entre rĆos y arroyos, y cumbres aisladas en las que se refugiaron los pueblos celtas huyendo de los soldados romanos. AsĆ son los paisajes recónditos de la sierra de Os Ancares (parque natural) y la de O Courel, en la frontera que comparten Lugo, Asturias y León. Son paisajes que ya han desaparecido en el resto de Galicia, pero aquĆ siguen siendo refugio para osos pardos, corzos y jabalĆes. La zona sufrió un desolador incendio en 2017 pero hay muchos rincones que se salvaron de las llamas y son un paraĆso del senderismo.
Pedrafita do Cebreiro es una de las paradas imprescindibles del Camino de Santiago y los peregrinos atraviesan la aldea todo el aƱo, incluso en invierno, pese a la nieve. Sus 1.500 habitantes contemplan, desde los casi 1.000 metros de altitud del pueblo, las montaƱas que se extienden en el horizonte. La foto mĆ”s tĆpica es la de las pallozas, tĆpicas viviendas de origen prerromano que han estado habitadas hasta hace muy poco.
Con forma circular, las paredes estĆ”n hechas de piedra y el tejado de paja. Aunque parezca a punto de derrumbarse, una palloza estĆ” construida de tal forma que puede durar en pie hasta 20 aƱos y no permite filtraciones de agua. Una de estas pallozas acoge, en Piornedo, el museo etnogrĆ”fico Casa do Sesto. Otra parada clave en este paisaje agreste y remoto es el monasterio de San Xiao, en Samos, a orillas del rĆo Sarria, complejo de edificios de diferentes estilos y Ć©pocas desde el siglo VI, y que desde el siglo XII es tambiĆ©n hospederĆa.
En Fogoso do Courel, en pleno corazón de la sierra, podremos fotografiar los tejados de pizarra asomĆ”ndose entre los Ć”rboles o el borque virgen de una dehesa, de enorme riqueza natural. Y en Piornedo podremos hacer la foto mĆ”s tĆpica de los Ancares: una decena de pallozas bien conservadas ya que, hasta hace bien poco, se utilizaban como refugio para los animales. De aquĆ parte una ruta de senderismo hasta el pico mĆ”s alto de Lugo, el Mustallar, que forma parte de la red de itinerarios pedestres bien seƱalizados de la zona āunos mĆ”s duros que otrosā que recompensan el esfuerzo con vistas impresionantes.

7. Donde Galicia toca techo
PENA TREVINCA
Al este de la provincia de Ourense, Galicia toca techo. Pena Trevinca es un espacio natural protegido que supera los 2.000 metros de altura. Un sitio solitario y salvaje, donde aĆŗn quedan restos de glaciaciones y, no muy lejos, cumbres como Cabeza Grande, mĆ”s conocida como Cabeza de Manzaneda, donde se encuentra la Ćŗnica estación de esquĆ de Galicia, a 1.800 metros de altura. En los meses frĆos estos parajes se cubren de nieve, pero en verano estĆ”n alfombrados de magnĆficos prados para los caballos salvajes y otros animales que parecen olvidar que el hombre no estĆ” muy lejos. Pena Trevinca (2.127 metros), Pena Negra (2.123 metros) y Pena Surbia (2.122 metros) son los tres picos mĆ”s altos de la zona, un paisaje de alta montaƱa con valles, roquedales y riachuelos durante el deshielo. El aislamiento ha permitido conservar bosques centenarios, como el Teixadal de Casaio, en Carballada de Valdeorras. Y antes que estas masas forestales de tejos, mucho antes, ya estaban ahĆ los lagos de O Celo y A Serpe, testigos de la Ć©poca glaciar que moldeó estas montaƱas.
A Pena Trevinca acuden tanto montaƱeros como observadores del cielo: por su limpieza, sin contaminación lumĆnica ni otro tipo de distorsiones, y por su altitud, desde 2015 estĆ” reconocida como destino starlight por la Unesco, es decir, un punto óptimo para la observación astronómica. Pero resulta igualmente fascinante para los interesados en la etnografĆa, pues se trata de uno de los rincones de la PenĆnsula donde mejor se han conservado las tradiciones. A 30 kilómetros de Manzaneda, en Castro Caldelas, una fortaleza del siglo XIV reconvertida en el palacio de los Condes de Lemos acoge actualmente el Museo EtnogrĆ”fico y de Arquitectura Popular. Desde allĆ se accede a la Ruta de los Molinos, de unos 5 kilómetros, que sigue, entre castaƱos, el cauce del rĆo Edo entre castaƱos.
O Resumo Semanal - Edición Nº 516 - 12 de Agosto de 2022
Fuente: elpais.com
