Zafrales, el gran ganador del EmprendO 2019, no para de crecer

Topsulin fue el segundo más votado e Integratic se quedó con el tercer lugar. Libertaria, fabricantes de sidra artesanal, ganó el galardón al espíritu emprendedor


Emprender desde el interior, llegar a Montevideo a dedo y no tener un peso porque todo, absolutamente todo, estaba apostado a la idea. De ella dependía el salto o el hundimiento de los dos fundadores de Zafrales. Mauricio Pintado y Rodrigo Pereira no son millennials, ni estudiantes; su proyecto no nació de una tesis de grado. Lo que hicieron fue crear una solución para aquellas empresas que requieren trabajadores temporales.


“El 70% de las empresas uruguayas no consiguen trabajadores y cuando lo hacen tienen problemas con ellos”, relató Pintado, y contó que bajo esta premisa nació Zafrales, el emprendimiento que el miércoles pasado se coronó ganador de la novena edición del premio EmprendO por voto de los lectores de El Observador. 


Una vez que la idea fue validada por el Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE), decidieron reunirse con algunas empresas para explicarles de qué iba, ver cuál era su plan estratégico y si calzaba con el modelo de negocio. También capacitaron a los trabajadores dispuestos a usar la plataforma.


Cuando Pintado y Pereira se lanzaron a perseguir el sueño de Zafrales ambos vivían en el interior; el primero en San José y el segundo en Colonia. 


Invirtieron todos sus ahorros para lograr consolidar la idea. La situación económica era “complicada”, a tal punto que Pereira llegó muchas veces de Colonia a dedo. “Era todo o nada”, señaló Pintado entre risas.


Es así que los inicios de Zafrales fueron a garra y corazón. Pintado y Pereira casi no tenían recursos, el tiempo que podían dedicarle al emprendimiento era poco pero conocían algo fundamental: el mercado agropecuario. 


Por eso, en la nota publicada por El Observador en enero de este año, Pintado aseguró que nada fue casualidad y cada mejora que le hacían a la plataforma era con la certeza de que iba a calzar bien. Y así fue. 


Se metieron de lleno en el rubro de las quintas porque lo consideraban un mercado imprescindible. Casi en un abrir y cerrar de ojos, se convirtieron en “referentes zafrales” y muchas personas que querían ingresar al mercado laboral les pedían consejos. “Cuando quisimos ver teníamos 300 y pico de personas trabajando con nosotros”, contó Pintado. 


Un camino de riesgos


Aparte de que conocían el sector, Pintado y Pereira no escatimaron a la hora de tomar riesgos. Uno de sus recuerdos más frecuentes es de los momentos en los que debían entre US$ 80 mil y US$ 100 mil, pero no tenían ni un dólar para poder pagar. “Todo el dinero era de contrataciones que habíamos hecho, había empresas enormes detrás; nosotros estábamos ahí entre ellas y el tiempo que nos venía ganando la carrera”, comentó. 


Pero siempre se las ingeniaron para conseguir el monto que debían. “Tenemos claro que son locuras que hace poca gente, porque ahí podíamos habernos fundido y nunca más te vas a recuperar”, reconoció.


Este tipo de decisiones fueron claves para lo que iba a venir, Zafrales comenzó a crecer a gran ritmo. Los emprendedores se vieron sorprendidos y se dieron cuenta que la cosa iba en serio. “Había reuniones donde estaban ocho gerentes de empresas sentados en una misma mesa y yo sentadito ahí. Y cerrábamos dos o tres negocios, así como quien no quiere la cosa”, contó Pintado. 

Una oferta de compra 


Zafrales contempla por el momento el 2% del mercado objetivo y eso bastó para que un inversor canadiense se pusiera en contacto con la intención de comprar la empresa. El interés surgió porque el empresario posee empresas en Argentina que tienen características similares a las compañías con las que trabaja el equipo de Zafrales. 


Los directivos de estas empresas se pusieron en contacto con los uruguayos y, luego de un par de reuniones para afinar detalles, el canadienese viajó a Argentina para reunirse con Pintado y Pereira. 


Una vez que presentaron el proyecto, el canadiense quedó muy conforme con la idea y comenzaron a hablar de ofertas para concretar una posible compra. La oferta implicaba la compra del 40% de la empresa por US$ 1 millón, pero las cláusulas que seguían establecían que los emprendedores estaban obligados a vender 20% más de la compañía. 


Si bien los uruguayos no rechazaron el negocio a la primera de cambio, luego hicieron una contraoferta que no fue aceptada por el grupo canadiense y la negociación terminó por enfriarse. 


Salir de fronteras
Cuando el negocio empezó a funcionar, los emprendedores de Zafrales se propusieron salir de las fronteras uruguayas. Sin embargo, luego de analizar la situación, decidieron que lo más conveniente es llegar a 8% o 10% del mercado uruguayo y recién allí pensar en expandirse. Otra de las decisiones antes de salir de Uruguay es ver cuál será el destino, porque muchos países a nivel mundial necesitan de este tipo de servicios. “Tenemos clientes con presencia en Argentina y Perú y ya nos han dicho para ir a trabajar en esos países. La idea también es expandirnos de la mano de alguno de nuestros clientes”, subrayó Pintado.

Topsulin: Un dispositivo para tomar el control de la diabetes

El 8,2% de la población uruguaya padece diabetes y otro 8% tiene grandes posibilidades de tener la enfermedad. Entre los diabéticos está Pablo Pirotto, un diseñador industrial que con 13 años comenzó a inyectarse insulina porque le diagnosticaron diabetes tipo 1. 

Pero Pirotto supo desde el primer momento que no podía quedarse de brazos cruzados y tenía que usar su enfermedad como motor para generar una idea que ayudara a todos los diabéticos. 


Así fue que, junto a José Bentacur, nació la empresa Glucosee y con ella Topsulin, un producto para que los insulinodependientes mantengan un registro diario de de valores de glucosa, carbohidratos consumidos e insulina inyectada. Los emprendedores se coronaron en el segundo lugar con el 17% de los votos. 


El dispositivo tecnológico, de 5 cm x 2 cm, tiene un esconder (un sistema de rueditas) a través del que se pueden ingresar los valores de glucosa, de la insulina inyectada, de los carbohidratos que se consumen y de la actividad física que se realiza para que el usuario controle mejor la enfermedad. 


Cualquiera que esté en el ecosistema emprendedor, sabe que comenzar un proyecto tangible –conocido como hardware– es una limitante porque es mundo poco explorado en Uruguay. Una de las primeras paredes contra la que se dio el equipo de Glucosee fue conseguir los materiales para hacer el producto, allí se dieron cuenta de que la mayoría de los materiales que necesitaban debían traerlos del exterior. “Es difícil alcanzar (en Uruguay) el volumen para una producción a gran escala”, comentó Pirotto. 


Esta fue una de las razones por las que decidieron comenzar a idear un plan de internacionalización un tanto tempranero a través de crowdfounding. La idea de los emprendedores es poder llegar a mercados como Brasil y Argentina, pero sin dejar de lado las 200 personas que ya son clientes en Uruguay. “Esto representa un 10% del mercado, un número que era parte de los objetivos de la empresa”, dijo el emprendedor. 


Integratic: Robótica y tecnología para mejorar la educación

Con el 15% de la votación, Integratic se quedó con el tercer puesto del EmprendO 2019. Tatiana Fosalba (ingeniera audiovisual) y Daniela Sosa (fundadora de la Red de Educación Transformadora del Uruguay) están al frente del emprendimiento, que conecta la tecnología con el ámbito educativo y empresarial. Desde drones caseros hasta autos en miniatura de alta tecnología se construyen en los talleres que imparten las emprendedoras. Pero Integratic va más allá y también disponen de asesorías y workshops para que los colegios comiencen a familiarizarse con la robótica y las nuevas tecnologías que propician un aprendizaje innovador. 


El servicio que brinda la empresa fue el gran desafío que tuvieron las emprendedoras, porque debían asumirse como producto. “Se habla de la tecnología aplicada a la educación pero siempre dentro de los contenidos programáticos que quiera dar cada colegio”, explicó Fosalba. Sin embargo, las emprendedoras fueron paso a paso hasta conseguir los objetivos que se habían planteado al principio. 


Por otro lado, para la ingeniera, un momento importante y en el que hay que pensar de antemano es cuando llega la hora de elegir. Ante una potencial idea que puede tener éxito, siempre llega ese instante en que hay dos caminos de frente: encarar el emprendimiento a tiempo completo o abrirse y seguir con otros proyectos. “Cuando uno emprende, siempre está haciendo otras cosas. En nuestro caso, si realmente queríamos tener éxito, tuvimos que dejar todo lo otro”, comentó Fosalba. 


Luego de que empezaron a hacerse camino al andar, se dieron cuenta que de a poco estaban comenzando a darle un giro a la educación. Fosalba explicó que las instituciones sintieron una gran necesidad por entender más un mundo poco explorado. De cara al año próximo, el equipo de Integratic pretende no ser tan “itinerante”, a pesar de que es la única manera de llegar a más público. “Es una meta (…) pero tenemos que tratar de ingeniarnos para alcanzarla porque no es nada fácil”, reconoció. 


Libertaria: Emprender en un mercado poco conocido y con muchos prejuicios

Llega fin de año y las fiestas y también la sidra. Se trata de un producto que en general el consumidor asocia a un precio bajo, botella de plástico y que luego de diciembre nadie más recuerda. Pero un grupo de emprendedores decidieron batallar con estos prejuicios y darle una vuelta de tuerca. Así nació la sidra Libertaria, un producto que busca ser fino, delicado, apto para veganos y sin gluten. 

El emprendimiento recibió el premio al espíritu emprendedor, otorgado por el equipo de Café y Negocios. 


Surgió como un proyecto final de la Escuela de Etnología de la UTU y, actualmente, quienes están al frente son el enólogo Diego Herrera, Franco Sena y Federico Correa. 


En la nota publicada por El Observador el pasado 17 de abril, contaron que uno de los grandes diferenciales que tiene la compañía es la selección de manzanas que realizan en pos de una alta calidad a la hora de producir. La primera donación de manzanas la recibieron de parte de “los Rodríguez”, una familia productora en San José. 


En el caso de Libertaria, la gran dificultad la encontraron en tratar de impulsar un sector que está muy cerrado y al que los clientes no siempre suelen recurrir. “Si hubiéramos empezado haciendo cerveza artesanal, ya teníamos determinado campo pero acá teníamos que abrir un mercado”, afirmó Sena a Café y Negocios. 


Para cualquiera que tenga una pequeña empresa, hacerse conocer es clave y allí radican, muchas veces, las grandes oportunidades. 

Cuando el equipo de Libertaria comenzó a hacer campañas de difusión se dieron cuenta que el tema era mucho más complejo, porque debían impulsar el producto a nivel general y para eso necesitaban el doble de esfuerzo ya que no solo incluía a la marca. 


“Teníamos que hacer entender que la sidra artesanal es un producto de calidad, así como la cerveza (…) es un doble desafío”, explicó. 

Así fue que crearon el eslogan “Libre de prejuicios”, para hacer entender a los uruguayos que la cidra no es una bebida de mala calidad, que no se toma solo en verano y que tiene un perfil gourmet que permite tomarla con frecuencia. 


Actualmente, la empresa tiene seis variedades y Sena afirmó que podrían elaborar muchas más pero eso dependerá de cuánto el mercado y la mente de los uruguayos logren abrirse. 


O Resumo Edición Nº 396 - 29 de Noviembre de 2019

Fuente: elobservador.com.uy 27.11.2019

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